"La sonrisa de los niños vence a la 'oscuridad'..."

Noticias de Hermanita Franca de Puerto Príncipe / Haïti:

Llegando a Santo Domingo, (el 14 de febrero) ya estaba en el corazón del drama que vivía el pueblo de Haití. En la estación de autobuses un gentío impresionante quería llegar a Puerto Príncipe para visitar a los familiares, vivir el duelo, abrazar a los sobrevivientes.

Yo podía leer en los rostros la emoción, el miedo, las preguntas: ”....quien voy a reencontrar? Y en qué situación ?........"


Después de 12h. de viaje, puedo abrazar a Milourde y Mónica que vinieron a buscarme ; tengo la impresión de haber llegado a una ciudad « bombardeada » : sobre una colina, todas las casas se deslizaron una sobre la otra, por todo lado hay casas destruidas y….cuántos muertos….. !!!


Partes de la escuela destruida

Y llegamos a la fraternidad : que alegría vernos, y puedo « sentir » inmediatamente lo que nuestras hermanas han tenido que asumir desde el 12 de enero.
El patio de la fraternidad está lleno de gente que busca todo tipo de ayuda ; un grupo de jóvenes está embolsando víveres que serán distribuidos en los campamentos por parte de los responsables.

Una hermanita se encarga de abrir la puerta : es un continuo andar y venir de gente, cada día y a cada rato. Y hay que aguantar........bajo el gran solazo, el “asalto” de la gente, el recibir las ayudas, colocarlas de la mejor manera, entregarlas, y a veces tener que decir:”....... ya no hay......” Es duro......


Así que, inmediatamente, estoy “metida en la salsa”; a veces ayudando a Milourde a preparar los jugos, la leche o la sopa para todos los niños. O con Mónica para clasificar todas las ayudas y poderlas distribuir mejor.

Justo en frente a la fraternidad, hay un pequeño espacio para reunir a los niños (en
las tardes) para algunas horas de refuerzo escolar, juegos, y una merienda para todos.
Yo también tengo un grupito de niños con los cuales trabajo y aprendemos las tablas por medio de jueguitos.
Hermanita Franca trabajando con un grupo de niños

Después de que María se fue de vacaciones, estoy más disponibles en la casa, mientras que: Chantal está en la escuela donde hay que liberar el espacio de todos los escombros. Luisa reempieza las clases con los seminaristas Mónica acoge a la gente y Milourde coordina el trabajo con el grupo de jóvenes. Me alegro cuando puedo preparar un buen fresco para mis hermanas y las comidas; alrededor de la mesa, cada una comparte las alegrías y las penas del día.


Una vuelta en el barrio me permite ver la magnitud de los daños y el sufrimiento de la gente: lo que no se cayó tendrá que ser destruido; cuantas casas apoyadas las unas a las otras, imposible de ocuparlas nuevamente. En espacios disponibles, patios, campos de fútbol, plazas, invasión de terrenos privados, la gente se instala con carpas. Y la capital es un gran campo de refugiados, carpas por todo lado ; al borde de las carreteras todo está ocupado por las carpas. Ni un poquito de sombra, en condiciones difíciles de vida, de promiscuidad, de violencia, nuestros hermanos haitianos siguen viviendo su « calvario ».
Comida para los niños y niñas
Y aun con todas esas dificultades, la sonrisa de los niños vence la « oscuridad », las mujeres reempiezan a ir a vender al mercado (las hermanas ayudan a unas 20 mujeres en un proyecto de microcrédito), algunas escuelas reabren las puertas.

En nuestra escuelita « La Fraternidad » hemos acogido, también en las tardes, a niños cuyas escuelas han sido completamente destruidas : la VIDA es más fuerte que la muerte, en el patio gritan, cantan, juegan y reciben las clases bajo las carpas. No es fácil……
He podido trabajar en la escuelita ayudando a algunos maestros : valientes los niños y los maestros de pasar toda la mañana en ese « horno » ; a veces yo me sentía….como un « sorbete al sol »……
Pero teníamos suficiente energía para cantar, para reír, para aprender…. !!!!!
Y ahora que la escuela ha terminado, nuestros estudiantes están en el mercado ayudando a sus mamás a vender; me llaman, nos saludamos, una amistad ha nacido entre nosotros....qué bonito!!!!.....
Aprendiendo juntos
Continúo a ayudar a dos niños que han sufrido mucho el día del terremoto; llegan a la fraternidad para aprender las matemáticas y prepararse para el próximo año escolar.


Dos días a Pandiassou (zona central del país) me han permitido tener una idea de la vida y del trabajo de nuestra hermana Armelle y de los hermanos y hermanas de la Encarnación: un lugar lleno de árboles, de agua, de lagos, de sembrados; un lugar lleno de proyectos que dan vida y esperanza a los campesinos.


Y poco a poco, nuestras hermanas toman un tiempo de vacación y con María vamos asumiendo la presencia en el barrio.

Final de septiembre me regreso a Nueva York y lo que viví en Haití queda como una experiencia profundamente rica y fraterna.

Muchas gracias a cada una de las hermanas por su acogida: la fuerza de mi oración continuará a sostenerlas.

Que la ESPERANZA viva en el corazón de todos aquellos que luchan y trabajan para un Haití mejor.

Hermanita FRANCA