"Para poder cantar algun día... todos juntos"


Hermanita Franca

Hermanita Franca vive desde 3 meses en la fraternidad de Nueva York. Comparte sus primeras experiencias en su nueva misión, principalmente con los hermanos encarcelados y sus familias:

 

Yo sigo aquí en Nueva York con tantas familias que tienen problemas serios con familiares que están en la cárcel: queremos ser un modesto "punto" de apoyo, de escucha, de ayuda para todo este mundo "olvidado" por la sociedad.
Además, todas las familias son latinas, y para ellas no hay tiempo para que "el mundo" las escuche, las anime, las ayude, camine con ellas.
El camino es difícil para quien está en la cárcel y también para quien queda en la casa al frente de todas las obligaciones; con mucha valentía esas mujeres siguen adelante tragando lágrimas a diario… Yo digo siempre:" esas lágrimas son perlas preciosas a los ojos de Dios…"

El miércoles 18 de noviembre fui, por la primera vez, en la cárcel de R.I.: la cárcel más grande del mundo, con 20.000 detenidos en espera de juicio…..impresionante!
Un largo puente nos separa de la ciudad, innombrables controles de todo tipo: desde los documentos personales, a las huellas, al sello invisible sobre la mano, a los rayos X para el bolso, la puerta magnética; en fin, otro mundo…..Y allí adentro, te esperan unos seres humanos, nuestros hermanos.

Hermanita Simone en la carcel

Nos reunimos en el gimnasio, controlados a vista por los agentes de custodia, todavía pidiendo una firma, un documento y la hora de ingreso y salida.
Todo es automático, pero los presos son personas que esperan una palabra, una mano estrechada (he tenido derecho a un gran abrazo y a un beso de parte de uno de ellos que me dijo al oidor:" gracias hermana por haber estado con nosotros…."); un consuelo; la seguridad que llamaremos a la casa, hablaremos con la esposa, con los hijos; que contactaremos el abogado para ver qué se puede hacer para que el asunto adelante.
En fin, es toda gente que vive una soledad tremenda: eso es lo que más me golpeó… Lo que falta es la "compasión", la escucha, el sentir que estamos allí "por" ellos.

El encuentro (cada miércoles compartimos el Evangelio del Domingo) hablamos de muchas cosas… necesitan hablar, necesitan llenarse de algo que valga la pena. Dormir a 50 en un dormitorio donde es imposible descansar, donde todos gritan, donde el uno tiene desconfianza del otro… el encontrarse los miércoles es (para ellos) un "oasis de paz"… El tiempo es siempre corto… y vivimos (los unos y las otras) de la esperanza que el próximo miércoles nos vamos nuevamente a encontrar. Y así será.


Yo pienso poder trabajar en la cárcel por lo menos unos días por semanas, manteniendo la animación pastoral del centro de "Abraham House" donde vivimos y donde acogemos los prisioneros para una experiencia alternativa a la cárcel.
Voy a proponer cursos de Biblia y formación permanente al personal de "Abraham House" y a las familias... Hay que sembrar bastante… y la cosecha la dejamos a Dios…

Vale la pena decir al mundo que hay un camino de sencillez, de fraternidad, que hace al mundo más humano y más fraterno: ese es nuestro camino.
Abraham House

Cuanta gente vive y duerme en la calle… y con las temperaturas de Nueva York no es broma… Para la fiesta del Thanksgiving me fui a la Columbus University con los residentes de "Abraham House" (personas que viven con nosotros un largo periodo de rehabilitación exigida por los jueces).

Hemos preparado 2.500 almuerzos que, después, hemos distribuido en la calle con la ayuda de 350 voluntarios. Había que ver la alegría de nuestros residentes en poder colaborar para otra gente con menos suerte que ellos. Ahora, estamos preparando 200 cartas de Navidad que llevaré a los prisioneros de mi sector.

Nuestros residentes tienen la fortuna de sustituir el periodo de la cárcel con la residencia a "Abraham House". Ayer, unos de ellos me decía:" sister, me hace algo pensar que estoy escribiendo a aquellos "compañeros", porque yo estoy aquí con ustedes, y ellos encerrados en la cárcel"…

Hermanita Franca con una niña en Abraham House

Me viene a la mente lo que escribió John Sobrino (teólogo jesuita en El Salvador) a sus hermanos Jesuitas, a la cocinera y su hija, matados un 16 de Noviembre del 1989, a la ocasión del 20 aniversario de su muerte:

"Descansen en paz, compañeros de Jesús, juntos a Elba y Celina, hijas muy queridas de Dios. Que su paz nos transmita a los vivos la ESPERANZA, y que su recuerdo no nos deje descansar en paz."

Hay un canto, en ingles, que dice: "A time will come for singing, when beggars live a princes…when prisons'cells are emptied…" - " Vendrá el tiempo de cantar… cuando los mendigos vivan como príncipes… Cuando las celdas de las prisiones estén vacías…"

Que se acerque ese día… para poder cantar… todos juntos.




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