ADVIENTO Y NAVIDAD, TIEMPO DE COMPARTIR

Hermanita Chantal de nacionalidad francesa, nos comparte como se vivió el tiempo de Adviento y Navidad en Jalapa Guatemala, lugar actual de su misión como hermanita del evangelio…

Tiempo de Adviento: Es un Tiempo marcado por la tradición popular de las Posadas que son una expresión de fe. Así se ha vivido, este tiempo, en Las Marías: La gente se va en procesión por las calles, cargando en los hombros de unos voluntarios (as) un “nacimiento” sin el Niño Jesús. Cada sector se organiza para hacer su nacimiento y para planificar horarios y hogares dispuestos a acoger la posada. Cada procesión es organizada por una comunidad responsable de la meditación y la oración que se harán. El objetivo de estas caminatas es de prepararnos a celebrar la fiesta de Navidad, no solo entre los miembros de las comunidades, sino, recordar a la gente que se acerca esta ¡gran fiesta de los cristianos!
En la calle se cantan cantos adecuados y los niños, en particular, acompañan con instrumento de música: pandereta, maracas, caparazón de tortuga con palitos, pitos, etc. Así la gente se entera que pasa algo afuera, abren sus puertas y nos ven: luego ¡sonríen y se quedan el tiempo de la procesión !
¿Quién no se conmueve delante de este evento de la venida de Dios en nuestra tierra? Es así que nos preparamos a esta noche del 25 de diciembre y a este tiempo particular de la Navidad que la Iglesia nos ofrece en su liturgia. Vivir estas posadas ayudan a salir de casa, a encontrar a otros, renovar los lazos de vecindad, a ponerse una vez más delante de este hecho evangélico de José y María embarazada, que tuvieron tantas dificultadas para hallar un techo. Antes de dejarla posada en la casa de los nuevos acogedores, después de la oración, los pelegrinos reciben un cafecito caliente y un pan dulce según las posibilidades de las familias y se dan cita para la próxima posada. Es una experiencia de mucha cercanía y solidaridad. Que Dios, que se hizo uno como nosotros/as siga acompañando nuestras luchas de cada día.

Llegado el momento de vivir y festejar la Navidad. La gente de las Comunidades y las personas que nos conocen estaban tan tristes, por nosotras, porque la íbamos a celebrar sin nuestros familiares. Muchos de ellas han hecho lo posible para visitarnos y así intentar un poco colmar esta ausencia de la familia. Pues hasta horas muy tarde de la noche del 25 de diciembre, unos vinieron a felicitarnos, a darnos un fuerte abrazo y a dejar en la mesa unos platillos de riquísima comida, de especialidad de Navideña.

Estaban curiosos de ver cómo íbamos a celebrar esta fiesta. Sin árbol de Navidad, pero con una casa decorada y un “nacimiento” en la capilla… el festejo fue sencillo pero sentido y bien vivido.

Poco a poco durante este mes de enero, el ruido de la música y de los cohetes se ha apagó. También andas y adornos desaparecieron para dejar el sitio a la vida ordinaria.

Los útiles escolares empezaron a salir de las tiendas y casas, para recordar a todos la vuelta al colegio. En mitad de enero, papas y niños llenaron las calles de Jalapa para matricularse y comprar lo necesario para empezar las clases.

Y nosotras, hemos vuelto a abrir nuestra pequeña biblioteca, esperando dar el gusto de la lectura a los niños y procúrales un espacio tranquilo e interesante para hacer sus tareas escolares.