“PROCLAMA MI ALMA LA GRANDEZA DE DIOS…”

Hace un año, la Congregación de las Hermanitas del Evangelio, dio inicio a una nueva Fraternidad en Jalapa Guatemala. Hermanita Iris de nacionalidad hondureña, nos comparte algunos sentimientos que la invaden en el primer aniversario de presencia y misión en tierra guatemalteca.

“Proclama mi alma la grandeza del Señor…”

Esta frase del cantico de María, ha habitado mi corazón este día. Pues hoy hace exactamente un año de nuestra llegada aquí a Jalapa, lugar de nuestra nueva misión. Día que me permitió hacer memoria de lo vivido en aquella ocasión. ¡Cuántas sorpresas!
* Detención de la policía y retención de la placa del microbús que nos transportaba de Mejicanos a Jalapa. Situación que impidió un buen viaje sin estrés ni agitación.
* Encuentro con Monseñor Julio Cabrera Ovalle y el presbítero Raul Stuardo Castañaza, quienes habían llegado a la frontera de San Cristobal para acogernos y regresar juntos.
* Acogida en el obispado con todo el equipo que trabaja con Monseñor y un almuerzo delicioso y abundante…
* Llegada a nuestra nueva casa. Impresionante cuando entramos pues estaba vacía, no había ni un pedacito de palo donde sentarse un rato.
* Primeros encuentros, primeros rostros conocidos de personas que venían a ofrecernos su servicio… todos esperaban encontrar monjitas con habito y velo. También ellos fueron sorprendidos…

Ya en nuestra casita.

Podría continuar pero me quedo ahí …

Frente a toda esta realidad no tengo, en mi corazón, otra palabra que esta: GRACIAS. Todo este año ha sido un camino de gracias recibidas y dadas, de vida compartida, de experiencias grandes y pequeñas…




Doña Albita Hoy, empezamos el día agradeciendo a Dios todo lo vivido en esta querida tierra de Guatemala y este rincón amado de Jalapa. Que se ha convertido en nuestra casa y nuestra familia. Por la tarde, nos disponíamos a compartir un cafecito, cuando llego a visitarnos la primera persona que conocimos en este lugar con quien festejamos alrededor de una tasita de café bien calientita que nos calentó el estómago y el corazón. Momento en que recordamos muchos momentos significativos compartidos con esta gente bella. ¡Presencia muy significativa! Por la noche otra familia del barrio vino a visitarnos y compartir la alegría que le da nuestra presencia. Y así hemos ido recibiendo gestos de cariño que acompañan y dinamizan nuestra misión. Nos sentimos en familia y agradecemos a Dios este gran Don.

Que el Señor nos conceda la felicidad y la fidelidad a su Amor y a la Misión que nos ha sido confiada por la Iglesia y por nuestra Congregación.

12 febrero 2015