"En todo esto, Dios mío,
¿que quieres tú, qué quieres decirnos? "

Después del seísmo en Haïti

Estar al servicio de sus vecinos y amigos, con las manos vacías, es lo que incumbe hoy a nuestras hermanas de Puerto Príncipe… Obtener alimentación día tras día continúa siendo la mayor preocupación cotidiana, y luego de recibir ayuda alimentaria por intermedio de los jesuitas, la coordinación hay que hacerla ahora con las ONG, lo que no es siempre muy fácil; sobre todo, que la cantidad no es suficiente para alimentar a toda la población del lugar.

Las hermanas tienen que hacer numerosas idas y vueltas, muchas horas de espera… Imagino que creen frecuentemente al milagro de la multiplicación de los panes. Pero, de cierta forma, el milagro ya existe, pues en su sector la organización y la solidaridad van manos tomadas y no hay violencia, aunque el cansancio hace que las buenas voluntades disminuyan también.

El domingo por la mañana la hermanita Mónica nos escribió: "Ayer conseguimos comida en 3 sitios diferentes adonde la providencia nos condujo. Durante el fin de semana esperamos descansar un poquito por decirlo así."

A la hermanita Milourde que se ocupaba dando de comer a los niños, éstos le preguntaron qué tendrían de comer para el día siguiente y Milourde los invitó a recitar con ella el Padrenuestro: "Danos hoy el pan de cada día"…

Transporte de ayuda...

Si durante la emergencia era preciso que las hermanas se dedicaran a este servicio, están conscientes de no poder continuar mucho tiempo, y buscan estructuras locales que puedan tomar el relevo. La sobrevivencia cotidiana sigue siendo el reto más importante pero la gente comienza a proyectarse hacia el futuro, y ya los niños, o sus padres preguntan cuándo abrirá nuevamente la escuela, los pequeños comercios se regresan a sus puestos, las mujeres retoman "su sitio" en medio de los escombros. ¡Que fuerza de vida, y qué testimonio!

En estos días llegaron los expertos a inspeccionar la casa y la escuela; en lo que toca a la fraternidad parece que no hay peligro y las hermanas, que durmieron en la calle hasta ahora, pueden nuevamente regresar a su casa.


Una parte de la escuela se derrumbó
En cuanto a la escuela, ustedes saben, que la parte más reciente, el patio y una sala grande enlosada de arriba que servía como cantina y salón de profesores, se derrumbaron; en cambio, parece que la estructura del edificio de los salones resiste muy bien.

Por tanto, tan pronto como se retiren los escombros de la gran sala que impiden el acceso a las puertas de la escuela, ésta podrá ser operativa. Las hermanas ven muy claramente que no es fácil contar con las grandes organizaciones y piensan pedir a los padres de los alumnos, ayuda para eso, que es un inmenso trabajo, pues hay que hacerlo a pico y pala y ya, cada una de las familias tiene bastante que hacer con su propia situación… Pero las hermanas dan prioridad a ello para reabrir la escuela en las próximas semanas.


Los primeros días del seísmo el Hermano Franklin Armand, fundador de los Hermanitos de la Encarnación, congregación haitiana de la espiritualidad Foucauldiana, nos comunicó una larga meditación; sigue un extracto:

En Puerto Príncipe

"Pero, en todo esto, Dios mío,
¿que quieres tú, qué quieres decirnos?
Sé incluso en mis entrañas que tú eres el Dios que nos ama, que nos crea, que nos forma, que nos envía.

Sé que la Iglesia es tuya, tú la amas con amor incondicional, gratuito y desinteresado. No tienes ningún fingimiento ni trampa, ni corrupción. Tú eres el Dios de la Bondad y de la Misericordia. Tu Justicia y tu Misericordia para con todos los humanos. Tú eres Misterio. Tu Gracia también es Misterio.

Pero el mal, ¿no será también misterio? Jamás podré comprenderte, ni tu Gracia tampoco. No busco comprender el mal mortal que nos cae encima bruscamente, nos mata, nos humilla, nos pone de rodillas, pero sabemos que el mal no tiene la última palabra: el amor cree todo, comprende todo, acepta todo… Jesús, Tu Hijo, nos decía: ánimo, yo vencí el mundo.

Gracias, Dios mío, por lo que eres, lo que haces. Te queremos como tú nos quieres. Nuestras vidas y nuestros espíritus están entre tus manos."

Hno Francklin Armand.




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