"El largo camino para que
el país levante la cabeza..."

Noticias de las hermanitas en Puerto Príncipe / Haïti:

Luego de la etapa de urgencia de las primeras semanas, comenzamos a pensar en la escuela, y, realmente, puedo compartirles que fue un trabajo enorme, para los equipos de bomberos italianos, ayudados por la gente del barrio que son los representantes de los niños y otras personas, protección civil y militares. Hubo mucha colaboración y, a pesar de la barrera lingüística, se creó una franca amistad.

Ayuda desde Italia

 

Sin la eficaz ayuda técnica no hubiéramos podido retirar las toneladas de hormigón, que había que cortar como si fuera una torta, teniendo en cuenta las casas vecinas, tan cercanas a la escuela. La minuciosidad de los bomberos, la presteza de las personas del barrio, la disponibilidad de Luisa y Franca para traducir, ya que en cuanto al lenguaje técnico hay que ser muy preciso, nos daba esperanza que algo podría volver a comenzar.

La escuela con las carpas en el patio

Hoy en día la escuela recuperó su espacio y los niños ya se lo han apropiado, incluso antes de la fecha de comienzo oficial, fijada para el 6 de abril. Los salones agrietados de la planta baja, fueron reparados y todo será nuevamente pintado, con el objetivo de tranquilizar a los niños, pues "el concreto" da miedo…
Instalaron tres grandes carpas en el patio, donde los niños se sienten cómodos a pesar del fuerte calor allí.

Luego del gran trabajo de quitar los escombros, estimamos que había que abrir la escuela a otros niños de la zona, cuyas escuelas se derrumbaron. Las inscripciones comenzaron porque muchísimos representantes no querían que sus hijos perdieran el año escolar. El espacio es limitado, pero trabajaremos a 2 turnos para permitir a un centenar de niños que puedan continuar el año escolar, sobre todo los mayores. Es una gota de agua en el océano. Vivimos el día a día en medio de una gran impotencia, aunque no sea sino por la reapertura de clases.


Esta nueva situación es muy exigente para nosotras, hermanitas y nos trastorna todos nuestros planes. El regreso a la normalidad a la que aspiramos todas está llena de incertidumbre y nos pide mucha flexibilidad. El pos-seísmo es más difícil de organizar que la urgencia, pues la gente no ha comenzado a retomar su vida económica y los precios han subido después del seísmo.
Mirar hacia un futuro mejor...
La ayuda internacional piensa, ciertamente en la reconstrucción de Haití, pero tantos millardos prometidos confunden y crean ilusiones, y lo cotidiano deja a la gente desconcertada y desprovista. Sabemos que hay que dar tiempo al tiempo, para que calcen las piezas del rompecabezas, separadas, sin aristas, y sean reemplazadas y que el país levante la cabeza, luego de esta catástrofe.