“Gusten y vean que bueno es el Señor”

 

Hermanita Iris nos comparte su alegría de ser testimonio de tanta fe en la gente sencilla que desde allí se vuelven Buena Noticia para todas/os. Ella nos quiere transmitir la emoción de descubrir la acción de Dios en los pequeños e insignificantes :

“Gusten y vean que bueno es el Señor: ¡Feliz quien se refugia en él!”. Sal 33,9

Esta frase del salmo 33 se hace vida en tanta gente sencilla que Dios nos permite encontrar en el camino de la vida. Este fin de semana, con mis hermanas experimentamos este “gustar cuan bueno es el Señor”, con la visita que hicimos a una parroquia vecina con la finalidad de dar a conocer nuestro carisma que como hermanitas intentamos hacer vida en nuestras comunidades (fraternidades).
Nosotras pensábamos y planificábamos lo que íbamos a realizar pero Dios preparaba otra cosa para nosotras: alimentarnos con el testimonio y la fe tan grande de la gente sencilla de ese lugar. Gente poco estudiada pero muy entregada; de pocas palabras pero de muchas acciones; de anonadamiento con mucha fe y esperanza.

Celebramos con ellas y ellos la Misa de “Acción de Gracias”. Donde cada persona o familia daba gracias a Dios por lo que de él habían recibido y a la vez ofrecían algo de eso recibido.
Era emocionante ver la gran fila de gente, organizadas por familias, para depositar sus ofrendas en manos del sacerdote. Veíamos pasar con una gran sonrisa en el rostro: mujeres sencillas con una gallina, unos huevitos… hombres con rostros campesinos bien marcados con su bolsa de maíz, frijol… o sencillamente con un sobre en el que habían depositado su colaboración fruto de su trabajo… llegando al altar recibían la bendición para la familia y depositaban su presente.
En los rostros de los sencillos descubrimos la felicidad que da el confiar en Dios. Felicidad que no es ausencia de escases, de dificultades, de pobreza, etc. sino que es el descubrir y sentir a Dios presente en esta realidad que es la suya. Sea cual sea nuestra realidad Dios camina con nosotras/os porque él es el “Emmanuel” el Dios con su pueblo, que lo acompaña y lucha con él. “los pobres nos evangelizan” dijo el Santo de América: Mons. Romero.

Somos testigas oculares, de tanto amor y misericordia con que muchas personas riegan esta tierra y la fertilizan con sus esfuerzos, sus luchas, sus sacrificios hasta el don de la propia vida por un mundo más justo, más humano y más solidario. Este es el caso de tantas personas que conocemos y que nos dejan un gran testimonio para seguir. Porque si ellas lo han realizado es porque gustaron y vieron la bondad de Dios. Atrevámonos, también nosotras/os a gustar este amor de Dios y a compartirlo con los demás. Seamos Buena Noticia en nuestro mundo.
Un abrazo solidario a quienes leen este texto y pasan por momentos duros. No olviden que Dios camina con nosotras/os.
¡Buen camino hacia la Pascua!

Hermanita Iris