Siempre en misión

Hoy les dejamos un texto sabroso de la vida de la Fraternidad de Jalapa Guatemala, escrito por la Hermanita Chantal. Ella es de nacionalidad francesa y esta de misión en este país desde hace algunos años. ¡Disfrútenlo!.

"Este mes de marzo, hemos vivido un evento parroquial particular: el párroco pidió a las pequeñas comunidades de Las Marías, nuestra colonia, de recibir la Cruz de la Evangelización, la Cruz Misionera, que anda peregrinando por los países de América Latina, con ocasión del V Congreso Americano Misionero. La peregrinación de esta Cruz a través del continente tiene con objetivo: fortalecer la animación misionera de los países de América Latina y más allá de sus fronteras.





¡Entonces los animadores de las comunidades con nosotras, nos animamos a preparar con gusto esta recepción de la Cruz! Otras personas de la parroquia se pusieron también a trabajar y así el sábado 11, las calles y sobre todo el oratorio de la Virgen de la Inmaculada estaban bien adornados. Aunque el oratorio no está terminado, estaba muy bonito y acogedor, las manos y los talentos de unas personas se unieron y con emoción y orgullo recibimos a los pelegrinos con la Cruz. Durante unas horas, la gente pudo acudir y pasar un rato en el oratorio, sea para orar al pie de la Cruz, en silencio, sea para proponer una dramatización u otro tipo de animación. También la Cruz estaba acompañada de las reliquias de dos beatos de la Iglesia universal: una religiosa de España que vivió años en Bolivia, Hna Nazaria Ignacia March Mesa y Monseñor Romero, de El Salvador. La gente pudo conocer un poco más la vida de cada uno, en particular la de Oscar Romero cuya entrega al Señor y a su pueblo, se parece a la de muchos cristianos de Guatemala.

 

Este acontecimiento nos dio la oportunidad de unirnos más como comunidad. Nos hemos dado cuenta que es imprescindible de trabajar juntos y ser atentos a interpelar a los demás hermanos y hermanas de la colonia en este camino de Evangelización.


¡Volvemos a nuestra fraternidad!


Acabamos de empezar un pequeño equipo para ir a visitar los enfermos del hospital público de Jalapa, lugar de grande pobreza… También, se junta una de nosotras al equipo que suele dar un tiempo para encontrar las mujeres de la cárcel.

La acogida y el compartir son dos grandes valores aquí, tenemos mucho que recibir de parte de este pueblo y es con un corazón muy agradecido que seguimos trazando esos caminos de amistad y del anuncio del Evangelio en medio de ellos. La vida de la mayoría de las familias sigue siendo dura. Cada día puede ocurrir la falta de recursos, los malos tratos en el interior de su propia familia o en el trabajo, los golpes violentos que surgen de repente en cualquier lugar, a cualquier hora…

Dios demora el Dios a quien se puede gritar su drama y en El, hallar refugio. Caminemos juntos por no desfallecer frente a demasiada dureza y “gritemos por toda nuestra vida” que el mal puede retroceder frente al Bien.