Un proyecto de esperanza:
el centro "Kay Chal vin aprann"
en Haití

Después del terremoto de enero 2012, Haití quedo mas que nunca desconsolado ante tantas victimas, preguntándose como vivir todavía? Pero muy rápido la vida iba a surgir de los escombros y los que escaparon a la muerte, se sintieron llenos de una gran responsabilidad, un sobresalto de vida, cuando todo o casi todo esta destruido.

En el barrio donde vivimos, después de 23 años, nosotras las hermanitas, buscamos que respuesta dar, por acoger esta vida que quería renacer. Los jóvenes llamaron nuestra atención, a causa de su gran desarrollo.

Poco a poco la idea ha nacido de la creación de un centro cultural, abierto a todos los jóvenes del barrio que necesitan un espacio para estudiar, hacer sus tareas, encontrar un acompañador, y también por niños y niñas con déficit escolar, a causa de su situación de "empleados domésticos".

La orientación del centro estaba claro desde el principio, y a lo largo del año buscamos concretizar las necesidades detectadas según su prioridad.

El 1 de diciembre 2010, fecha que es muy querida a la familia del hermano Carlos de Foucauld, el proyecto ha visto su día. El centro se llama "Kay Chal vin aprann" - "La casa de formación Carlos de Foucauld".

Con 15 jóvenes adolescentes que pierden sus años de escolaridad a causa de su condición de "restavèk" (obligados a realizar trabajos domésticos en diferentes familias), nuestra hermana Milourde (haitiana), se ha lanzado en la aventura por acoger estos jóvenes. A lo largo de todo el año los hemos visto progresar, coger seguridad, ser responsables y mejorar la relación con los otros, por el simple hecho de ir a la escuela.


En septiembre de este año, gracias a la llegada de 2 jóvenes voluntarios, educadores especializados, que desean ofrecer sus conocimientos y competencias en Haití durante 5 meses, las actividades se multiplican: biblioteca, con el apoyo de BSF (Biblioteca sin fronteras), informática ( para hacer búsquedas en internet), trabajos manuales, pintura, teatro, deportes y diferentes animaciones. Este nuevo comienzo nos permite de realizar un gran paso y cada uno según sus capacidades se lanza en la aventura. Para estos jóvenes voluntarios es el descubrimiento de otra cultura y todo lo que esto implica, y para nosotros, las hermanas, es la alegría de mirar estos jóvenes apropiarse del centro para hacer uso de él.

Los jóvenes que frecuentan el centro nos dan la certitud que el proyecto responde a un deseo y una necesidad. Es con mucha alegría que lo constatamos, que mas allá de las actividades propuestas, o de los resultados obtenidos, los jóvenes adquieren otros conocimientos, aprenden nuevas formas de vivir juntos, aceptan de perder en el juego, sin excluirse, desarrollan la confrontación con el otro de manera positiva y descubren que la educación es también posible fuera del cuadro escolar.

Es un desafío a realizar y uno de los objetivos de "Kay Chal" Nuestra presencia en el barrio, nos hace creer que un tal proyecto educativo tiene toda su espacio, aun si la tarea ultima es de cambiar la mentalidad, las habitudes, "nosotros hemos hecho siempre así"… escuchamos seguido…

Hay que tener paciencia y mucha confianza reciproca para proponer nuevos métodos educativos con el fin de que la vida pueda surgir, mas allá de ciertos rasgos culturales que frenan el crecimiento.

Si, Haití elige la vida, a pesar de todo eso que parece paralizar la marcha hacia adelante, y "Kay Chal" es apertura a otros jóvenes que deseen "intercambiar" sus talentos en otro país, en otra cultura, en otro pueblo "Vin Aprann"