“El Señor es grande y muy digno de alabanza”

La hermanita Lourdes de nacionalidad hondureña, nos comparte un poco de su experiencia de misión en tierra haitiana. Descubramos a través de su mensaje algo de la vivencia misionera con este amado pueblo.

“El Señor es grande y muy digno de alabanza”

 

Nuevo Cuscatlán 14 de febrero del 2016

 

Agradezco a Dios por su llamado incondicional a dar testimonio de su infinito amor con nuestra entrega generosa.
No puedo quedarme indiferente frente a la grandeza del Señor.

Después de cuatro años de misión en Haití, en la cual, tuve la dicha de compartir con la gente de “Cité Okay” como se le llama, es uno de los barrios del municipio de Delmas en Puerto príncipe. En este barrio realizábamos muchas actividades de promoción humana, que nos permiten ofrecer un espacio de encuentro con niños y jóvenes de diferentes edades.


También es de admirar el valor que tiene nuestra misión con aquellos pueblos a los cuales somos enviadas. Estos pueblos siempre nos evangelizan por su manera de vivir, y nos enseñan a cultivar la esperanza.



La catequesis con los niños y jóvenes en la parroquia me ayudó mucho para compartir de manera más directa la Buena Nueva del Reino. Fue de mucha alegría prepararles para los diferentes sacramentos, del Bautismo, la primera comunión y la confirmación sin olvidar la valiosa colaboración de los y las catequistas.



Hace tres meses que llegue aquí a la Fraternidad de Nuevo Cuscatlán departamento de la Libertad El Salvador. Me siento estar regresando a la fuente, pues ha sido aquí donde realice mi primera etapa en este camino vocacional. Estoy encontrando a la gente ya conocida quienes con mucha alegría me han dado la bienvenida una vez más.

 
Estoy muy contenta de esta nueva etapa de formación que he comenzado, he sido enviada para hacer los estudios de teología en la Universidad Centroamericana (UCA), dirigida por los Jesuitas y al mismo tiempo continuar con la misión que se me ha encomendado. Ya he tenido la primera degustación del sentirme universitaria, en primer lugar realizando el curso preuniversitario con duración de cinco semanas.

Hemos tenido una larga introducción sobre el conocimiento de la universidad y el cómo familiarizarnos con ella. El curso estaba dividido en dos clases tituladas: “la Universidad en tus manos” y “lógica y pensamiento”. Fue muy simpático sobre todo en la clase de lógica y pensamiento, aunque la clase fuera un poco complicada teníamos una buena profesora. Además éramos un grupo de diecisiete estudiantes por cierto muy equilibrado; habían algunos laicos y unas diez religiosas de diferentes congregaciones. Recibimos algunas charlas informativas que nos ayudaran en el transcurso de nuestros estudios. También el último día del curso tuvimos al rector de la Universidad que dio la bienvenida y nos motivó a seguir adelante, en este caminar como estudiantes, Y como dice el canto “Algo nuevo está naciendo”.
Que el amor misericordioso de Dios permanezca en nuestros corazones y seamos generosas y generosos en dar y recibir misericordia.

Hermanita, Lourdes.