“El Señor ha hecho por mí maravillas…”

Testimonio de hermanita María
por sus 50 años de vida religiosa

Hermanita María de nacionalidad belga, nos comparte la alegría de su vocación que ha venido haciendo camino en ella desde hace 50 años. Nos hace participes de lo que significa para ella celebrar cincuenta años de servicio marcados por la bondad, la misericordia y la ternura de Dios.

Marzo 2016

 

"50 Años de vida religiosa. Espontáneamente, en mi corazón nace un canto de acción de gracias. El Señor ha hecho por mí maravillas… En Él me ha conducido, y me ha acompañado día tras día en mi camino.

En 1956 comenzaba para mí una ruta imprevisible. Después de mis estudios, salía para Bruselas para vivir en una casa que acogía mujeres que trabajadoras del sexo; era la aventura para mí que, a esta época, había salido muy poco de mi pueblo.
Durante 10 años fui muy feliz y dichosa en ese servicio. Después de algunos años, nos encontramos un equipo de 4 personas, entre ellas Sabina y Rita, quienes buscábamos una forma de vida religiosa adaptada a nuestra condición de vida de la casa de acogida.
Fue el Padre Voillaume quien nos aclaró el camino. El nos habló de la reciente fundación de las « Hermanitas del Evangelio » en la espiritualidad de Carlos de Faucould. La vida contemplativa es
la fuente de la misión vivida entre los pobres, los vulnerables.

En agosto de 1965, me voy para Bonnefamille, un pueblo cerca de Lyon, donde hemos comenzado el postulantado, seguido del primer noviciado de la Congregación naciente.
Dejar Bélgica, la familia, la casa de acogida e irme para Francia, era un poco loco, pero impulsada por una fuerza interior, yo me comprometí a través de los votos el 13 noviembre de 1966.

 


 


En 1968 Gran viaje a lo desconocido, la aventura con Dios continúa. Después de una travesía en el mar de 12 días, llegué a Venezuela, a Caracas una grande ciudad, y continué enseguida el viaje para el interior del país hasta llegar a Santa María, pueblo indígena situado en plena selva más o menos a una semana de piroga.


La Inserción pide una buena dosis de adaptación, pero ayudada por las hermanas presentes yo avanzo paso a paso en el conocimiento del idioma y de la cultura.

 

Después de 5 años de vida en la selva vuelvo a Francia por 2 años de estudios que, yo pensaba, que preparaba mejor para mi regreso con los indígenas.

Pero, sorpresa, fui enviada a Bèni-Abbès, lugar donde vivió el Hermano Carlos y que es un bonito oasis en el desierto de Algéria. Otra realidad me esperaba, bien diferente y después de 5 años regrese a Francia, esta vez para dar un servicio a la Congregación.

 


De etapa en etapa, el camino de los imprevistos continúa.
1988…… Un nuevo viaje hacia un país que yo no conocía, para una nueva fundación en Haití, en Puerto Principe. Tuve miedo de esta misión y yo dije « Señor no yo, eres Tú quien realizara esta obra». Tuve el tiempo de amar ese pueblo, de trabajar juntos por la Fundación de una escuelita y de poner en camino la comunidad cristiana que se volvió parroquia en el corazón de la ciudad. Dejar todos los lazos de amistad creados durante 22 años no se hace sin sufrimiento, pero la Misión no nos pertenece; toso es DON y el llamado exige una respuesta de AMOR. Jesús pregunta a Pedro, « ¿me amas? » después le dice « Sígueme ». En las tres preguntas que se le hacen no hay ningún reproche, no obstante, Pedro lo había negado tres veces. La Confianza es reestablecida y Jesús viene a nuestro encuentro.

Por las diversas experiencias que he vivido puedo afirmar que: Jesús conoce nuestras fragilidades, nuestros miedos de amar, pero su pregunta llena de ternura y misericordia me es dirigida cada vez ¿Me amas? »


 
Entonces, con esta certeza de ser, así, amada por Dios, yo continuo mi camino ahora en Montpellier.
En el ahora, quiero vivir mi bella vocación de Hermanita del Evangelio, vocación que amo y en la confianza yo renuevo mi « SI » sencillamente en la humildad: y el Señor continuara su obra.

 

Con el Hermano Carlos oro: « Padre yo me abandono a Ti ».