"La Esperanza anima para reflejar en la tierra la belleza,
la justicia, el amor de aquel reino"
(Monseñor Romero, 18/11/1979)

30 años de muerte y resurrección de Monseñor Romero

Marcha

Esta frase de Monseñor Romero, ha sido parte de esta gran celebración de los 30 años de su muerte y resurrección.

Sí hace 30 años que "salió una mano asesina que por un sueldo y de un forma cobarde le quitó la vida. Más no sabía ese loco, lo que estaba cometiendo, dándole fuego a la mecha del pueblo que sigue ardiendo",

así dice un canto que un grupo de música popular, ha hecho para conmemorar este trágico momento, que con el tiempo ha venido convirtiéndose en una victoria sobre la muerte.

Monseñor realmente ha resucitado en todo su pueblo salvadoreño y en todos aquellas personas que en diferentes rincones del mundo, recuerdan y luchan por vivir esos valores que él vivió, los mismos que vivió Jesús de Nazareth, el primer mártir de nuestra historia.

En nuestra parroquia "San Francisco de Asís" en Mejicanos, se esta llevando a cabo el año dedicado a Monseñor Romero, así que durante este año se programaran diferentes actividades en las cuales se recordará el testimonio de este gran hombre.

El testimonio de Monseñor Romero sigue teniendo vida, ya que los tiempos difíciles aún no han cambiado en nuestro país, aún ni con el cambio de gobierno, la situación de pobreza, violencia y exclusión que se vive está muy fuerte, y la palabra de nuestro profeta y mártir sigue teniendo vigencia.

Su palabra es muy actual y produce ánimo y esperanza en este pueblo que aún espera un nuevo amanecer que este lleno de justicia y de igualdad. Su palabra es bandera de marcha hacia la libertad, porque fue realmente un profeta. Por eso cada día nos sentimos más en comunión con las palabra que dijo Jon Sobrino (teólogo Jesuita) recordando a Monseñor Romero: "Con Monseñor Romero, Dios pasó por El Salvador".

Ojala que su voz, su palabra y su vida sean un ejemplo para todos y todas, porque su compromiso desde la Iglesia hacia los más pobres fue verdadero y fiel hasta las últimas consecuencias, que sepamos continuar su legado siendo cada uno y cada una esa luz que en medio de la oscuridad abre paso a nuestros hermanos y hermanas, para que juntos y juntas construyamos el Reino de Dios.

Hermanita Maribel