"Escuchemos a Dios donde la vida clama"

Congreso de las Nuevas Generaciones de la Vida Religiosa
latinoamericana y caribeña

Con el corazón en fiesta comparto, contigo que leerás estas líneas, la experiencia del II Congreso de las Nuevas Generaciones (NG) de la Vida Religiosa (VR) latinoamericana y caribeña, realizado del 6 al 8 de marzo de 1012 en Medellín, Colombia. Este encuentro fue una verdadera fiesta del sentido profundo que nos hace vivir y vibrar como VR.

El congreso comenzó invitándonos a escuchar a Dios donde la vida clama en nuestros países y nuestro continente. Escuchar esta voz mirando la realidad, contemplando los desafíos de los Nuevos Escenarios de acción de la VR y reconociendo en ellos a los Sujetos Emergentes, con sus esperanzas y dolores, sus anhelos y propuestas, sus historias y su vida que busca más vida. Esto nos invita a dejarnos transformar por el Espíritu, fuente de mística, profecía y esperanza, y nos involucra en un compromiso común a favor de la vida.

Fue una experiencia enriquecedora en la cual nos encontramos 160 religiosas/os NG, procedentes de 18 países trayendo consigo, alegrías y esperanzas, deseos y utopías para compartir y buscar juntos caminos nuevos de servicio. Cada una/o fue aportando su granito de arena, desde la organización, la participación, los momentos gratuitos, los juegos, las dinámicas para des estresarnos, las reflexiones... en todo esto, no se podía dejar de contemplar la acción y el rostro de Dios que continuamente se hacía visible, en cada hermana/o, en el escenario, en la mesa, en la oración, en las carcajadas… no podíamos dejar de contemplar, escuchar y esperar con alegría el siguiente paso…

Este compartir con jóvenes de diferentes países, culturas, congregaciones… fue bello y enriquecedor, vertidos en la alegría, dinamismo y fuerza que aporta vida y que contagia. En el conjunto se sentía una sed de un nuevo estilo de VR, donde no se trata de cambiar todo, sino, de aportar lo que la juventud anhela: buscando una vida de comunidad, de misión y de ser religioso que sea un testimonio profundo de nuestra relación con el Dios de la Vida.
Estamos convenidas/os que el "SI" de nuestra Vida Consagrada, se amplía mucho más y cobra nuevo rostro y nueva vida cuando abrimos nuestras fronteras y miramos juntas/os nuestra vida consagrada en comunidad, con otras congregaciones… como sucedió en nuestro congreso disponiéndonos a escuchar, contemplar y aprender…

Con el corazón agradecido por los acontecimientos esperanzadores vividos y las expectativas puestas en las manos del Señor, me despido de ustedes con esta frase: "la Vida se convierte en arte cuando la vivimos en plenitud". Que el Dios de la Vida, que su mayor deseo es que su pueblo viva, nos acompañe en este camino de búsqueda de verdad, justicia y paz…

Hermanita Iris