Llamados/as a ser misericordiosos/as como el Padre

Hermanita Iris, de la fraternidad de Jalapa Guatemala nos comparte unos pincelazos sobre la misericordia y del llamado que recibimos de Dios a Ser misericordioso-as como Él.

 

«El Señor, Dios misericordioso y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad». Ex 34,6

Este texto me pone frente al Dios Amor en el que creo. Este Dios que nos sigue llamando a ser misericordiosos-as como Él. El Dios que nos sigue amando con entrañas de madre.


Cuando escucho la palabra MISERICORDIA veo con los ojos invisibles, un corazón grande que abraza y aloja a todo el mundo y a toda persona sin distinción de raza, color o religión, etc. que se extiende por todas las galaxias. Por lo tanto no puedo y nadie puede escapar o quedar fuera de él… es un corazón que da vida, genera vida y está lleno de vida… ese corazón amoroso es Dios mismo que nos creó por amor y con amor y que continua a acompañarnos. Con su amor, Dios, sigue invitándonos a mantenernos en su amor, a no actuar alejados de Él. Su amor es único y original. Vivamos con él y dejemos que el haga en nosotros-as su morada.
Misericordia es: compasión, ternura, conmoción, estremecimiento, acercamiento, fidelidad… Es la manera entrañable como Dios nos ama. Entonces, la misericordia y el amor vienen primero de DIOS. No podemos amar a Dios sin su amor. Como dice San Pablo “somos depositarios de la gracia de Dios”. Vivir este amor misericordioso de Dios es vivir siendo misericordioso-as con nosotros-as mismo-as y con los demás; abandonándose gratuitamente a Él y diciendo como San Francisco “Dios es y esta, eso me es suficiente”. Misericordia es el amor tierno que recibo de Dios y que yo lo comparto con mis hermanos y hermanas.
Que este año jubilar de la “Misericordia” nos permita ser misericordioso-as allí donde y con quienes nos encontramos.