SALGAMOS A PRISA CON MARIA

Les dejamos un texto sabroso de la experiencia que, Hermanita Lourdes, ha hecho con las nuevas generaciones de la vida religiosa en El Salvador, y que ella con mucha gratitud nos la ha plasmado en estas líneas que dejamos para su lectura:



"Con María haciendo vida la “Palabra” del Señor, quien en el silencio y la grandeza de su amor guardó siempre su fe sencilla. Retomando estas palabras de un cantico Mariano les comunico la alegría de las nuevas generaciones de la vida religiosa aquí en el Salvador. Quienes con mucho entusiasmo y dinamismo queremos también “salir a prisa con María al encuentro de la vida”.

 


A lo largo de este año las nuevas generaciones han realizado varios encuentros en los cuales se ha abordado la temática del “salir a prisa”. Para finalizar los encuentros de este año, se realizó un retiro de dos días animado por dos hermanas carmelitas de Santa Teresita, con el tema: “El silencio y el clamor de los pobres”. Fuimos invitados a sentirnos amados por Dios y llamados por nuestro propio nombre Isaías 45, 4-6.

El silencio no es mudez o ausencia de palabras, no es mutismo o vacío que provoca aburrimiento, no es evasión o huida de la realidad por miedo a ella, no es refugio o resguarde, no es una simple idea o concepto de algo que no se sabe con exactitud, etc. por el contrario: el silencio, es espacio para escuchar, la voz de sí mismo, la de los demás, la de la creación, y más aún la voz de Dios. Es santuario íntimo del encuentro de la persona consigo misma, con los demás, con la creación, y más aún con Dios. Es un camino de conversión, que nos permite y ayuda a nuestro origen, es retorno al propio interior, es restauración, es vaciamiento y despojo total. Es el espacio para ver y contemplar a Dios. Es lo que nos ilumina para ver la luz inaccesible, es lo “otro de la palabra es decir el límite del discurso, es el camino hacia la autenticidad. ¿Por qué hemos perdido el silencio?


  Al perder el silencio, se pierde la armonía y el equilibrio interior y junto a ello la capacidad de escuchar... Para recuperar el silencio perdido, es necesario desandar el camino, reconocer con sinceridad nuestro nada para alcanzar el todo. El mejor camino para llegar a Dios y a los demás es el silencio y en ello encontramos la verdad plena tanto en Dios como en nosotros mismos y en los demás. El auténtico silencio interior es fecundo, no se conquista por arte de magia. El exige una disciplina. El silencio sin más, es la capacidad de vivir sin agarrarse a las cosas, es crea un espacio de libertad y capacidad de recibir la realidad tal como es.


Nuestra reflexión fue iluminada por la exhortación Apostólica, Evangelio Gaudium del Papa Francisco, donde encontramos los caminos para el futuro de la iglesia y su opción por los pobres, su lucha contra la injusticia y su promoción de desarrollo integral guiada también por el Evangelio de la misericordia y la compasión.

 

 
Con esta experiencia que nos coloca “en posición de salida”, la provocación es grande y nos reta a no dejarnos abrumar por las consecuencias que puedan aparecer en el recorrido que vayamos haciendo, pues en Dios todo es Gratuidad, y nos motiva a crecer en gratitud.
Les dejo la frase hermosa del Papa Francisco a los jóvenes, “Hagan lio”. Todos y todas somos llamadas (os) a entrar en el juego de hacer lio."

  Con cariño Hna. Lourdes