“Quiero gritar el Evangelio con toda mi vida”
(Hno. Carlos de Foucauld)

El sábado 1 de agosto recién pasado, di mi “Si” definitivo al Señor, en la Congregación de las Hermanitas del Evangelio. Comunidad religiosa que me enseñó a amar y a servir.



Esta frase del Hno. Carlos que encabeza mi compartir, expresa lo que significa para mí, hoy, esta Alianza sellada con mi profesión perpetua dentro una familia religiosa al servicio de la Iglesia y por la construcción del Reino de Dios. Con ella expreso mi llamado a ser portadora de esta Buena Noticia de Salvación.

Este  1 de agosto me ha dejado un sabor de gratitud en el corazón. Mi vocación la recibo como un don total del Amor Dios que se me entrega en una alianza eterna entre Él y yo concretizada en mi hoy, en una vida compartida con toda la gente a la que Dios mismo me envía y con las hermanas que me regala en la Fraternidad. He sellado, con él, un compromiso de eternidad hasta que la muerte me una más a Él.



En este camino todo es gracia, todo es iniciativa de Dios y lo expresa bien esta canción muy cantada en América Central: “que detalle Señor has tenido conmigo, cuando me llamaste, cuando me elegiste, cuando me dijiste que tú eras mi amigo…” alabanza que hoy toma una fuerza sin igual después de este gran acontecimiento.

La celebración de mis votos perpetuos realizada en Jalapa Guatemala, fue un momento muy emotivo desde el primer momento de los preparativos hasta el final de la fiesta. Momento en el que estuve acompañada por casi todas las hermanas de la región de América y todas las hermanas de la Congregación que en la distancia se hicieron sentir con su cariño y sus oraciones. También estuvieron conmigo muchos de mi familia y amigos venidos de Honduras, de El Salvador y de Guatemala. ¡Gracias Señor por tantos signos de tu amor!

 



La paz y la alegría interior que he experimentado en estos tiempos son el signo de que Dios está siempre presente en mi camino. Jamás me ha abandonado aun en los momentos más oscuros de mi vida. A lo largo de estos años de formación y probación nunca me ha fallado su gracia, al contrario la he sentido bien presente de diferentes maneras: delante de mí como Guía; detrás de mí como protectora; y al lado de mi como compañera.

Gracias Señor, por el don de tu amor y la revelación de tu Misterio otorgado a los pequeños, a los sencillos y confiado a ellos para hacerlo crecer. Gracias por haberme hecho parte de esos privilegiados. Que el testimonio de mi vida que intentare dar, sea semilla de ese Reino de Amor y de Justicia.

Hermanita Iris