"Quedan los árboles que sembraron"

Acción de gracias por 30 años de misión
en los alti-planos del Ecuador

En abril 2010 las Hermanitas quitaron la diócesis de Riobamba para continuar su misión en otros lugares. Dando gracias por los 30 años que han podido compartir con el pueblo indígena en los Andes.
Con los indígenas de los alti-planos
El vulcn "Chimborazo"


"Recibimos tanto cariño, tanta amistad, tanta gratitud en las ultimas semanas antes de nuestra salida! Tant@s amig@s y compañer@s en el camino que se hicieron presentes. Una gran red de relaciones se creó a lo largo de estos 30 años que hemos caminado con el pueblo indígena en los alti-planos.

En los años 70 llegaron las primeras Hermanitas del Evangelio al Ecuador y compartieron un tiempo de misión con el Equipo Misionero Itinerante en la provincia de Chimborazo. Conocieron a Monseñor Leonidas Proaño, el gran obispo de los indios, que puso en práctica en su diócesis la opción por los pobres, en especial por los indígenas después de tantos siglos de explotación y de opresión. Escucharon el llamado de venir a insertarse en esta realidad y a colaborar en esta diócesis de Riobamba, al servicio de los hermanos y hermanas indígenas, para caminar juntos hacia una vida más digna para tod@s.
Monseñor Leonidas Proaño


Al inicio de los años 80, las hermanitas vinieron a vivir en la comunidad de La Inmaculada, de la parroquia San Luis, cerca de Riobamba: una comunidad campesina, con raíces indígenas. Con su llegada empezó un largo camino de amistad!

En el compartir de la vida cotidiana, en las visitas y por la amistad, las hermanitas descubrieron la vida y la realidad de la gente. Poco a poco surgieron algunos compromisos para responder a las grandes necesidades de la gente, buscando como la Buena Nueva de Jesucristo pueda concretizarse en esta realidad: catequesis y novenas, formación de catequistas y servidores, la atención medica y la ayuda para los partos, el proyecto de agua, para que las familias del pueblo tengan agua potable, el proyecto de educación alternativa "Grupo Semilla".

El proyecto de agua potable
Trabajo de educación con el grupo "Semilla"
El Grupo de biblia

Las hermanitas trabajaron siempre en colaboración con la gente: caminar junt@s, aprender unos de otros, leer juntos la Palabra de Dios para iluminar la realidad y encontrar la fuerza para el camino.

Otras parroquias y la diócesis solicitaron también el apoyo de las hermanitas en diferentes áreas: formación de servidores, comunidades de base, pastoral juvenil, medicina natural, etc.

Durante los 30 años de presencia, la fraternidad cumplía su misión de maneras diferentes según los dones de cada hermanita y las necesidades que se presentaron.

Pero más allá de los compromisos concretos, las Hermanitas querían ser una presencia de amistad y de oración. La gente sabia que la puerta de la fraternidad era siempre abierta: para conversar, tomar un cafecito, compartir una preocupación o para vivir juntos las alegrías y dificultades de la vida. Y después de estos encuentros, las personas quedaron bien presentes en nuestra oración.
En la capilla de la fraternidad

Continuamos en acción de gracias por todo este camino recorrido. ¡Que riqueza de la cultura indígena que hemos podido conocer y compartir! Que profundidad de la fe de tantas personas; ¡una vez más fueron los pobres que nos evangelizaron a nosotras! Claro que hubo también dificultades, hace parte de la vida, pero lo importante es de no quedarse en las tinieblas, sino poner un poco de luz en medio de ellos.

Ahora una nueva misión nos espera - en otros países. Pero, siguiendo una expresión de Monseñor Proaño: nos vamos con la confianza que ¡quedarán los árboles que hemos sembrado, y seguirán creciendo!

Las Hermanitas del Evangelio de La Inmaculada / Ecuador