Las JMJ - una experiencia de fe y fraternidad universal

Esa gran oportunidad que nos cayó del Cielo gracias a la generosidad y la solidaridad de la diócesis de Nantes, Francia; representó para mí una gracia y un desafío al mismo tiempo: ir a las JMJ con los jóvenes malgaches aunque yo solo tenga dos años de misión en Madagascar… ¡confianza! Era un desafió en el que Dios mismo se la arreglaría.

Nuestro grupo VAHITRY (Enraizados) se componía de 76 personas, una comunión crecía entre nosotros pues hemos vivido cosas muy intensas, nacieron amistades, compartimos alegrías, cansancios, descubrimientos, dificultades, encuentros, etc. pero sobretodo hemos vivido juntos una experiencia de comunión con Jesucristo y El mismo nos condujo.
Cada día yo veía la presencia de Dios que era un peregrino como nosotros y al mismo tiempo El estaba en todas las personas acogedoras, generosas y serviciales que nos recibieron dándonos de sí mismos; y en todos esos lugares que nos hablaban de la belleza de Dios y en los cuales se nos abrían los horizontes de la fe y la cultura simultáneamente.

Que alegría formar parte de los jóvenes orgullosos de decirle al mundo " ¡ésta es la juventud del Papa!" yo me preguntaba ¿qué es lo que eso quiere decir en realidad?... ¡ésta es la juventud de Jesucristo y de la Iglesia! Pues eso es lo que el Papa representa, los medios de comunicación hablaron mucho del hecho de que el Papa Benedicto XVI sobrepasó la capacidad de convocación de su predecesor JP II, eso puede llevar a olvidar que estábamos allá para un encuentro con Cristo, que es El mismo quien nos reunió y que es El mismo quien seguirá sobrepasando su capacidad de convocación.
Yo tenia el gusto de escuchar las impresiones de los otros peregrinos y de los españoles con respecto a los jóvenes malgaches, le gente estaba atraída por su sencillez, su alegría, su manera de cantar, sus sonrisas, etc. pero sobre todo por su manera de orar y su actitud de recogimiento durante las Eucaristías.

Tengo mucho que agradecer a Dios por todas las bendiciones derramadas sobre los jóvenes del mundo entero a través de las JMJ ¿qué riqueza espiritual llena cada corazón de los que participaron? ¿Cuándo dará frutos?... en cuanto a mí, como misionera, siento que Dios me permitido dar un paso humilde pero importante con el pueblo al cual Dios me ha enviado, un paso más en la fe, la comunión, la alegría, la amistad y el servicio; eso lo debo también a los jóvenes malgaches pues me abrieron su corazón y me brindaron su confianza, sus sonrisas y atenciones haciéndome sentir verdaderamente parte del grupo, gracias a todas esas personas anónimas pero generosas que prepararon las JMJ.
Hermanita Vanessa