Ser testiga de la Buena Nueva

Caminando con el pueblo en Madagascar

Llegué a Madagascar el 8 de junio, esta de más decir que la emoción fue grande al volver a ver esa tierra tan roja,ese sin fin de casas con su estilo mezcla oriental- occidental de la época colonial bajo un fuerte sol ; sobre todo esa gente sencilla, simpática, acogedora y sonriente que saluda " manahoana masera ? " (cómo estás hermana ?), esta vez todo me es familiar.

Estuve la primera semana en la comunidad de Tananarivo, la capital, de nuevo esa gran cantidad de niños ue salen de todas partes ! nuestro barrrio se llama Ampefiloha Abohidrano, es una estrecha calle a lo largo de la cual se aglutinan pobrísimas viviendas, es un barrio lleno de vida a pesar de todo, nuestras hnas. son responsables de diversas obras de pormoción humana y de la vida parroquial de su sector.
Niños alegres en el barrio


Mi destino es Antsirabé la segunda ciudad más importante de Madagascar, ubicada en altiplano como la capital, el clima es muy frío las mañanas y las noches, fresco y agradable por las tardes. Es una ciudad pequeña que tiene muy marcado estilo colonial. Me siento menos perdida gracias al poquito malgache que logro recordar, tengo que volver a estudiarlo pero esta vez con el serio objetivo de aprenderlo.

En la fraternidad con las jóvenes en formación
Me reciben 17 sonrisas y abrazos entre nuestras hnas. y las jóvenes en formación , algunas todavía estudian el bachillerato. No puede faltar la bienvenida malgache con sus danzas y su discurso, ¡hasta han cantado en español !


Ya tuve tiempo de saludar a los viejos amigos "helahela masera!" "¡hace tiempo que no te veiamos!" y a tantas otras personas que no conocía "gasy sa bazaha?" "malgache o extranjera?" siempre la duda, los latinos tenemos cierto parecido con una de las tribus de altiplano.
Aqui no hay tiempo para aburrirse, con las pocas palabras que conozco, tengo que involucrarme en lo que pueda, es la mejor manera de aprender, las actividades son diversas: el catecismo con los niños de la calle que se alvergan en la sociación "Los niños del sol", toda la gente que pasa por nuestra casa, las visitas a la cárcel ( con fines pastorales y de promoción humana) , la atención a los enfermos sobre todo los martes por la tarde, el taller de bordado y costura, etc.

Hace poco, el 26 de junio, se celebró la independencia de Madagascar, obtenida en 1960 con el retiro de los colonizadores franceses, aqui es una fiesta muy grande, desde la noche anterior la gente sale a las calles, en el centro de la ciudad hay puntos de reunión y espectáculos, es un ambiente muy alegre; todos los niños llevan sus "arendrina" que son unas lamparitas redondas iluminadas con velas y hechas en papel de diversos colores, los niñeos caminan bailando y cantando; los festjos duran hasta bien entrada la noche.


Hermanita Vanessa
El día siguiente muy temprano la misa solemne ( para los cristianos), el desfile en el centro de la ciudad. Las familias que pueden preparan una comida de fiesta (carne de cerdo y/o pollo, mucho arroz y pastel), el sentimiento patriótico es muy profundo asi como el respeto por los ancestros y las "fombas" o costumbres familiares y tribales. Sin embargo, según el comentario gral., este año la fiesta ha sido mucho más austera debido al aumento de la pobreza y la crisis política del país.

Sigo impresionada por sus habilidades para el canto y las artesanías aun si mi mirada no descubre todo por primera vez, conozco las aparencias de lo que me rodea, pero la mirada tiene que ir en un sentido más profundo para poder respetar, comprender y asimilar en la medida de mis posibilidades esta cultura. Varios me han dicho "gracias por venir a traernos la Buena Nueva" o se sorprenden mucho al saber la lejanía del lugar de donde vengo; pero la verdad es que tambien uno encuentra la Buena Nueva en el lugar al que llega, toda esta gente es Buena Nueva para mí. Esa Buena Nueva no solo me recibe aqui, tambien está en cada uno de ustedes. Que Dios los siga bendiciendo.

Hermanita Vanessa.

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